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Expertos alertan de que las principales vulnerabilidades ante futuras pandemias siguen siendo la desinformación y las desigualdades globales Destacado

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Gripe aviar H5N1, dengue o ébola forman parte de la lista de amenazas que preocupan, y para las que estamos más preparados a nivel científico. Sin embargo, el mayor riesgo ante una futura crisis sanitaria podría estar ocasionado por las vulnerabilidades de índole social y política.

Así lo han puesto de manifiesto especialistas reunidos en el 32º Congreso Nacional de la SEMG, donde han analizado los retos de las enfermedades emergentes en un mundo cada vez más interconectado.


Oviedo, 13 de junio de 2026 – Los expertos reunidos en Oviedo en el 32º Congreso Nacional de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG) han analizado hoy los retos de los nuevos virus emergentes en un contexto de salud global, subrayando que, pese a los avances científicos y tecnológicos logrados tras la COVID-19, las principales debilidades del sistema sanitario mundial siguen siendo la desinformación y las desigualdades entre países.

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El facultativo especialista en Medicina Interna y Enfermedades Infecciosas en el Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA), Enrique García Carús, ha explicado que el riesgo de que los hantavirus se conviertan en una amenaza epidémica en Europa es actualmente bajo. Según ha señalado, los virus circulantes en Europa presentan baja capacidad de transmisión entre personas, y la mayoría de los casos se producen por zoonosis, principalmente por contacto con roedores infectados. La transmisión entre humanos es excepcional y requiere condiciones muy concretas de contacto estrecho y prolongado.

Según el experto, aunque se ha prestado mucha atención a los casos de hantavirus del crucero, los virus que más preocupan hoy a la comunidad científica, en el horizonte epidemiológico actual, son la gripe aviar H5N1, de la que se han notificados casos en humanos; el virus de la gripe, que “aunque es un viejo conocido, es un virus con gran capacidad de mutación y evolución”, el brote actual de ébola en el Congo, condicionado por factores como conflictos armados y desplazamientos poblacionales que dificultan el control sanitario; y la expansión de flavivirus como el dengue en Europa, favorecida por el cambio climático y la expansión de vectores transmisores.

CONGRESO SEMG 20260613 003Más rápidos en ciencia, pero no en cohesión global

El experto ha destacado que tras la pandemia de COVID-19 se ha producido una mejora sustancial en la capacidad de respuesta científica: “el diagnóstico mediante PCR y secuenciación genética se desarrolló en semanas, acelerando la investigación y la producción de vacunas”.

Sin embargo, ha advertido que las principales vulnerabilidades actuales no son científicas, sino sociales y políticas. “Las vulnerabilidades continúan siendo la desinformación y las desigualdades globales”, ha señalado. En este sentido, ha subrayado el impacto negativo de la fragmentación geopolítica, que dificulta una respuesta internacional coordinada ante amenazas sanitarias.

Atención Primaria y confianza social: una herramienta clave

Por su parte, el médico de familia y responsable del Grupo de Salud Pública de la SEMG, Juan Saturno, ha destacado el papel central de la Atención Primaria como base del sistema sanitario y como elemento esencial de confianza social. Ha subrayado que la capacidad de respuesta ante futuras emergencias sanitarias se apoya en un sistema consolidado durante décadas.

CONGRESO SEMG 20260613 004Sin embargo, Saturno ha señalado que el cambio climático y la globalización están modificando el mapa de las enfermedades infecciosas, al favorecer la expansión de vectores hacia nuevas zonas geográficas y aumentar la aparición de patologías antes limitadas a regiones tropicales.

También ha advertido del impacto de los movimientos de población y la mayor interconexión global, que hacen que el sistema sanitario se enfrente cada vez con mayor frecuencia a enfermedades poco habituales en nuestro entorno.

La responsable del Grupo de Trabajo de Enfermedades Infecciosas de la SEMG, la doctora Maite Jorge Bravo, recordó que la vigilancia epidemiológica y los sistemas de alerta temprana son herramientas fundamentales para detectar y controlar las amenazas infecciosas emergentes, pero insistió en que no deben eclipsar las medidas básicas de prevención que han demostrado su eficacia durante décadas. En este sentido, destacó la importancia del lavado de manos, el uso correcto de los equipos de protección individual (EPI) cuando están indicados y el cumplimiento de los calendarios vacunales. Jorge Bravo subrayó además el papel de los médicos de familia como fuente de información y educación sanitaria para la población, aunque recordó que la decisión final corresponde a cada ciudadano, poniendo como ejemplo el fenómeno de los movimientos antivacunas. La especialista alertó de que la desinformación sigue siendo uno de los principales desafíos para la salud pública y defendió la necesidad de reforzar la confianza de la población en las recomendaciones basadas en la evidencia científica.

La gran amenaza: desinformación y pérdida de confianza

Uno de los mensajes más contundentes de los dos expertos ha girado en torno al papel de la información en salud pública. Saturno ha advertido de que la desinformación y la pérdida de confianza en la ciencia representan un riesgo crítico en el manejo de futuras crisis sanitarias. En este sentido, ha apelado al papel de los medios de comunicación en la difusión rigurosa de información científica: “Los medios han jugado siempre un papel determinante en los comportamientos sociales; es clave divulgar con rigor, sin atemorizar”.

Según el representante de la SEMG, la clave está “en crear conciencia y saber que debemos seguir siendo responsables con nuestra salud y con la salud de los demás.  No debemos permitir ser presas del pánico, ni dejar que la desinformación nos inunde ante las dudas, hay que estar atentos y escuchar las recomendaciones de los científicos y expertos que son ellos quienes nos darán las claves para enfrentarnos a los desafíos que se nos presente en materia de salud-enfermedad”.

CONGRESO SEMG 20260613 015Lecciones de la COVID-19: más capacidad, mismos retos sociales

Ambos expertos coinciden en que, aunque la ciencia ha mejorado significativamente su capacidad de respuesta desde la pandemia de COVID-19, los principales desafíos siguen siendo humanos.

“Desde el punto de vista de la ciencia aprendimos mucho de 2020 y está mejor preparada, el diagnóstico y desarrollo de tratamientos son mucho más rápidos. La gran incertidumbre sigue estando en los factores humanos, políticos y sociales. La mayor preocupación es que prevalezcan las desigualdades sociales, la desinformación masiva y la fragmentación geopolítica que impiden una acción verdaderamente coordinada”, según García Carús”.

El 32º Congreso de la SEMG concluye así que el mundo está mejor preparado científicamente para detectar y combatir nuevas amenazas infecciosas, pero sigue siendo vulnerable en dos frentes críticos: la desigualdad global en salud y la desinformación, factores que pueden condicionar la respuesta a la próxima emergencia sanitaria.


 Nota de prensa: pdfNdP-Congreso SEMG - hantavirus y otros virus emergentes - 20260613

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