PREMIO A LA MEJOR COMUNICACIÓN “CORAZÓN DE LA ESPECIALIDAD” DEL CONGRESO SEMG26
“Una muerte digna comienza con una conversación a tiempo, fundamental para conocer las preferencias del paciente”
La comunicación “Dignidad en la cronicidad avanzada”, presentada por Natalia Rocha Jiménez y María González Campayo, se alzó con el Premio a la Mejor Comunicación dentro del itinerario El Corazón de la Especialidad – Bioética, comunicación, docencia, liderazgo del 32º Congreso Nacional de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG).
El trabajo aborda uno de los grandes retos éticos de la práctica clínica: cómo acompañar a los pacientes con enfermedades crónicas avanzadas cuando el objetivo ya no debe centrarse únicamente en prolongar tratamientos, sino en respetar sus valores, preferencias y calidad de vida.
Según explica Natalia Rocha Jiménez, residente de Medicina Familiar y Comunitaria, la idea de la comunicación surgió de una reflexión habitual en la práctica asistencial. “Muchas veces ponemos el centro de nuestros esfuerzos en tratar a nuestros pacientes, pero pocas veces pensamos en cuándo no tratar, cuándo se debe dejar de tratar a un paciente pluripatológico con una enfermedad crónica avanzada o cómo evitar el encarnizamiento terapéutico cuando el final de vida está cerca”, señala.
El objetivo del trabajo fue poner en valor el papel de la Atención Primaria en la gestión del proceso de final de vida, gracias a la relación longitudinal que los médicos de familia mantienen con sus pacientes. “Somos el eslabón más cercano con el que los ciudadanos tienen acceso a la Sanidad Pública y hacemos un seguimiento transversal de la persona desde su nacimiento hasta muchas veces su defunción”, explica Rocha.
Esta cercanía sitúa a la Atención Primaria en una posición clave para identificar a aquellos pacientes con mal pronóstico funcional y abordar con ellos sus objetivos de cuidado, favoreciendo una atención centrada en la persona y respetuosa con sus decisiones.
Respetar su autonomía
Entre las principales conclusiones, la autora destaca la importancia de iniciar conversaciones anticipadas sobre el final de vida. “Una muerte digna comienza con una conversación a tiempo”, afirma. Para ello, considera fundamental conocer las preferencias del paciente y registrarlas mediante la Planificación Anticipada de Decisiones (PAD), una herramienta bioética que permite respetar la autonomía del paciente y adecuar los tratamientos a su situación clínica y personal.
“Registrar estas decisiones en la historia clínica garantiza que se respeten los valores y preferencias de la persona, facilitando también la coordinación entre profesionales sanitarios y con la familia”, añade.
El planteamiento es aplicable a diferentes ámbitos asistenciales, más allá de Atención Primaria. La PAD puede incorporarse también en centros sociosanitarios y en consultas de otras especialidades, donde se atiende a pacientes con enfermedades crónicas avanzadas.
Para la autora, promover decisiones compartidas permite evitar intervenciones desproporcionadas y mejorar la calidad de la atención en las últimas etapas de la vida. “Adecuar el esfuerzo terapéutico no significa dejar de cuidar, sino ofrecer una atención más humana, centrada en la persona y en aquello que realmente importa para ella”, concluye.


