PREMIO A LA MEJOR COMUNICACIÓN INTERNACIONAL DEL 32º CONGRESO SEMG26
“Debemos mirar más allá del embarazo y del parto, explorando también el estado emocional, familiar y social de nuestras pacientes”
La comunicación “Factores de riesgo asociados a la sospecha de depresión posparto en la UMF No. 32”, presentada por Miriam Griselda Acosta Vite y asesorada por las doctoras Nubia Helena Mota Martínez y María Aída Tovar Pérez, fue reconocida con el Premio a la Mejor Comunicación Internacional en el 32º Congreso Nacional de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG).
El trabajo analiza los factores asociados a la sospecha de depresión posparto en mujeres atendidas en Atención Primaria, en concreto, una Unidad de Medicina Familiar del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), con el objetivo de facilitar su detección precoz y mejorar el abordaje desde la consulta de Medicina Familiar.
Según explica Miriam Griselda Acosta Vite, la investigación surgió tras observar que muchas mujeres acudían a las consultas de puerperio o del niño sano con síntomas emocionales que pasaban desapercibidos. “La atención suele centrarse en la recuperación física de la madre y en la salud del recién nacido, dejando en segundo plano la salud mental materna”, señala.
Ante la ausencia de datos sobre esta realidad en su unidad, el equipo decidió identificar los principales factores de riesgo asociados a la sospecha de depresión posparto para facilitar la detección de las pacientes que requieren una evaluación más exhaustiva y, si es necesario, una derivación precoz.
Entre los resultados más relevantes destaca que casi tres de cada diez mujeres evaluadas presentaban sospecha de depresión posparto, una proporción superior a la descrita en diversos estudios nacionales. Además, los factores con mayor peso fueron los relacionados con el contexto emocional y psicosocial. “El nerviosismo y la presencia de acontecimientos estresantes fueron los factores que permanecieron asociados de manera independiente al riesgo de depresión posparto”, explica la autora.
Estos hallazgos, añade, ponen de manifiesto la necesidad de ampliar el enfoque asistencial. “Como médicos familiares debemos mirar más allá del embarazo y del parto, explorando también el estado emocional, el entorno familiar y el apoyo social de nuestras pacientes”.
Aunque el estudio se realizó en una única Unidad de Medicina Familiar, la investigadora considera que sus resultados pueden servir de referencia para otras consultas de Atención Primaria con características similares, si bien aboga por desarrollar estudios multicéntricos que refuercen la evidencia disponible.
Búsqueda activa
Como mensaje para los profesionales, Acosta Vite insiste en que la depresión posparto puede identificarse de forma temprana si se busca de manera activa. “En ocasiones basta con dedicar unos minutos para preguntar cómo se siente la paciente, cómo ha vivido su maternidad o si ha pasado por situaciones difíciles recientemente”, afirma.
La autora también destaca la utilidad de incorporar de forma rutinaria la Escala de Depresión Postnatal de Edimburgo en el seguimiento prenatal y posparto, al tratarse de una herramienta sencilla y rápida de aplicar.
“Este trabajo reafirma el papel del médico de familia como el profesional que acompaña a la mujer antes, durante y después del embarazo. Detectar oportunamente un problema de salud mental no solo mejora la calidad de vida de la madre, sino que también fortalece el vínculo con su hijo y favorece el bienestar de toda la familia”, concluye.


