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¿Tengo hipocondría digital? Destacado

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ImagenAutor Dra. Marta Martínez Del Valle Miembro del Grupo de Comunicación de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG)
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¿Por qué tendemos a buscar en internet aquello que nos pasa? (por ejemplo, “dolor de cabeza” es una de las entradas más buscadas en Google en relación con la salud)

Todos tendemos a despejar nuestras dudas y buscar soluciones a los problemas que nos afectan, especialmente si están relacionadas con nuestra salud. Por ello internet, que es una fuente inagotable de información, es uno de los recursos más demandados para buscar toda esa información relacionada con síntomas o enfermedades que padecemos o que nos preocupan.

¿Qué 'síntomas' presenta la hipocondría digital?

Al paciente hipocondríaco le preocupa padecer una o más enfermedades graves y tienden a interpretar de manera errónea cualquier sensación corporal que se considera normal, como pueden ser la presencia de ruidos intestinales, o que constituyen síntomas menores de cualquier proceso, como puede ser tener temperatura corporal de 37,5ºC. En estos casos, ellos lo interpretan como un signo inequívoco de presentar una enfermedad grave que puede poner en riesgo su vida.

Si además estas personas ya están diagnosticadas de alguna enfermedad orgánica, bien aguda o crónica, su nivel de preocupación es tal que presentan un nivel de ansiedad muy superior al de una persona psicológicamente sana.

¿Qué personas suelen ser las que más se autodiagnostican en internet?

El perfil del hipocondriaco digital es una persona de mediana edad, entre los 30 y 50 años. La mayoría de los estudios están de acuerdo en que no hay predominio de sexo, tanto mujeres como hombres, buscan la información en busca de un diagnóstico para los síntomas que presentan.

¿Qué peligros plantea este autodiagnóstico 'online'?

Aunque las informaciones obtenidas de internet o de redes sociales relacionadas con la salud puede ser de ayuda para el autocuidado y mantenimiento de unas conductas saludables, en ocasiones entrañan un riesgo debido a que se trata de información dudosa y no del todo precisa, a veces presentadas en un lenguaje científico difícil de interpretar fuera del contexto sanitario, ya que se utiliza lenguaje excesivamente técnico. En otras ocasiones, se obtiene información que contradice las evidencias científicas y que promulga conductas que en si mismas pueden resultar peligrosas como fomentar, por ejemplo, abandonos de tratamientos imprescindibles en el control de la enfermedad que presentan o recurrir a dietas milagro.

¿Tiene alguna ventaja hacerlo?

Personalmente considero que buscar información sobre salud en internet genera más ansiedad que beneficios, por lo que mi recomendación es que ante cualquier problema de salud que nos preocupe la persona que más nos puede ayudar es nuestro médico de Atención Primaria, ya que el es quien mejor puede aclarar nuestras incertidumbres y realizar las exploraciones y las técnicas necesarias para llegar a un diagnóstico en los casos que precisen atención.

Si lo hacemos, ¿cómo podemos buscar información de calidad y fidedigna?

En caso de consultar alguna página la recomendación es obtener información de las páginas que tienen las Sociedades Científicas para los pacientes o ciudadanía en general.

También presentan información fidedigna las webs de las asociaciones de pacientes, de las organizaciones médicas colegiales o de organismos nacionales o internaciones como puede ser la página del Ministerio de Sanidad, de las Consejerías de Salud o la página de la OMS, por ejemplo.

La información debe estar avalada y firmada por expertos en la materia, indicar la bibliografía que la respalda y debe diferenciar claramente la información publicitaria del resto de la información.

¿Cómo podemos detener esta conducta?

Realmente no se pueden poner puertas al campo, por ello nuestra recomendación sería que las publicaciones que se hagan en los medios de información, en cualquiera de sus formatos, fuera fidedigna y contrastada, y que se escapen de las noticias sensacionalistas ya que pueden producir un gran daño y desconfianza a la población.

Por nuestra parte, como médicos de Atención Primaria, deberemos buscar una comunicación de calidad, intentando que el paciente adquiera la confianza necesaria para que nos plantee todas sus dudas y resolverlas con un lenguaje compresible que le permita salir de la consulta con un nivel de satisfacción alto.

En la pandemia, con las dificultades de comunicación que tuvimos con nuestros pacientes, consecuencia de la falta de recursos en la mayoría de las ocasiones, y la incertidumbre que supuso inicialmente en sí misma la propia enfermedad generada por un agente infeccioso desconocido para los propios sanitarios, incrementó está búsqueda de información en la red. Información que en muchas ocasiones obedecía a interpretaciones personales, alejadas del conocimiento científico y de las pocas evidencias de las que disponíamos. Todo ello ha llevado al aumento de bulos en salud y generar una infoxicación alarmante entre la población en general y, especialmente, en aquellos pacientes psicológicamente menos estables, como pueden ser los hipocondriacos.

 

Visto 1467 veces Modificado por última vez en Miércoles, 12 Julio 2023 14:00