
ENTREVISTA GANADORES IV BECA MEDICINA RURAL 2025
SEMG ha entrevistado a los artífices e impulsores del proyecto ganador de la IV Beca de Medicina Rural Asomega-SEMG, un proyecto transformador que ha sabido convertir los retos de la España vaciada en una auténtica oportunidad de salud y resiliencia. Se trata del “Plan de Actuación Integral Salud Natural del Macizo Central: Manzaneda-Chandrexa de Queixa”, llevado a cabo por un amplio equipo multidisciplinar y profundamente implicado en la comunidad, formado por médicos, enfermería, farmacéuticos, nutricionistas, técnicos municipales, educadoras sociales, animadores socioculturales… En representación de todo ese equipo, han hablado Carlos Moral, médico titular del Centro Salud de Chandrexa de Queixa; Enrique González: técnico municipal desarrollo rural concello de Manzaneda y Amable Fernández, alcalde de Manzaneda.
¿Cómo surge la idea de este proyecto? ¿Cuál fue la chispa que os hizo ver que el envejecimiento y el despoblamiento podían convertirse en una oportunidad para promover la salud?
Amable Fernández: La idea la planteó nuestro técnico Enrique, porque es el que nos dio a conocer que había esta oportunidad de presentarnos a estos premios. En la zona del Macizo Central, Manzaneda-Chandrexa de Queixa, somos unos ayuntamientos con menos de mil habitantes, pero somos punteros en longevidad. Nuestra gente mayor, por suerte, vive muchos años y lo que es fundamental, con mucha calidad de vida. Si llegas a mucha edad y no estás en condiciones de disfrutar de esa edad, pues tampoco tiene mucho mérito eso.
En nuestro caso, tenemos gente muy mayor, en el caso, por ejemplo, de Manzaneda, el 10% aproximadamente de la población tiene más de 80 años, y además los ves con una actitud muy positiva y con mucha salud. Yo hace poco lo comentaba con una persona que trabaja en Manzaneda, que viene de una gran ciudad, y el comentario era ese: que en su ciudad las personas de 80 años tienen bastantes problemillas y vuelven mucho más envejecidos, por decirlo así, que en el mundo rural.
En el mundo rural, la gente está mucho más activa y se conserva mucho mejor. Para nosotros es un orgullo y una gran oportunidad, a través de estos premios, poder dar las gracias a nuestra gente mayor, que son los que nos han llevado al punto donde estamos. Por desgracia, no estamos conservando también nuestra naturaleza y nuestro entorno, como ellos nos han enseñado, pero bueno, de ellos estamos aprovechando toda su enseñanza, nos están explicando lo que han hecho ellos y lo que, según su opinión, se debería hacer para continuar teniendo un entorno saludable tan importante. A raíz de la idea de Enrique de presentarnos a estos premios, con un poquito de ayuda de todos, este proyecto que se envió, del cual estamos muy orgullosos y que esperamos llevarlo al 100% a cabo. Gracias a vosotros por contar con nosotros, por habernos dado este premio, y lo que nos va a hacer es incentivarnos para seguir trabajando. Una vez también que se termine el periodo del premio, con más ganas si cabe, para que nuestros mayores se sientan orgullosos de los que ahora estamos manteniendo el Ayuntamiento, por decirlo así.
¿Qué papel ha jugado vuestra experiencia diaria en la atención rural para identificar las necesidades y potencialidades del territorio?
Enrique González: En mi función de técnico municipal de desarrollo rural, yo creo que es indispensable, imprescindible, que para desarrollar una zona se tenga en cuenta las necesidades específicas del lugar. No todas las zonas rurales se van a desarrollar igual, sino que cada una tiene sus peculiaridades y tendrá su plan de actuación en relación a sus necesidades. Estas zonas se caracterizan por tener bastante porcentaje de personas mayores de 80 años, y personas que llegan a 80 años en muy buen estado de salud. Entendemos un poco que incluso es una tendencia que está cambiando, que las personas que ahora vamos a llegar a mayores, nuestros hábitos de vida han cambiado en relación a estas personas que están llegando con 80 o 90 años. Y eso es lo que quisimos y queremos plasmar en este proyecto: poner en conexión a la gente mayor de 80 años con la poca gente que tenemos actualmente. Un contacto dirigido a cuáles son los hábitos que cambiaron, ¿cómo podemos mejorar, a lo mejor, nuestra salud futura viendo cómo hacían nuestras personas mayores que están llegando a esta edad y con ese estado de salud?
Queríamos que fuera multidisciplinar, que se quedara con todos los actores posibles de este territorio. Por eso están los ayuntamientos involucrados, también están otras asociaciones y hay mucha participación local. Las actividades que después vamos a ver son casi todas de participación local. No tanto de un estudio científico, sino de participación y de actividades que se pueda hacer con las personas mayores y los más jóvenes.
Carlos Moral: La experiencia que tenemos en la atención rural es clave para detectar las necesidades y también las fortalezas que tiene el territorio. El contacto directo con la gente nos permite ver más allá de ese envejecimiento y de la exploración, porque lo que queremos es reconocer sus hábitos saludables, sus saberes tradicionales y la resiliencia que han tenido durante todo este tiempo. Y esto es lo que inspira a este modelo de intervención comunitaria, que promueve la salud en lo local, integrando generaciones, integrando conocimientos y con la esperanza de que hagamos una pequeña transformación. Que la amenaza del abandono rural se convierta en una oportunidad de bienestar para la gente e incluso una posible repoblación de dar a conocer todos estos valores.
¿Y cómo ha sido esa experiencia de trabajar de forma conjunta entre centros de salud, ayuntamientos, colegios, asociaciones? ¿Qué os ha sorprendido más de esta colaboración?
Carlos Moral: La experiencia es muy enriquecedora, porque lo que nos ha permitido es diferentes ámbitos de la comunidad, que funciona por separado, pues dialogan y aportan sus valores. Nosotros desde el centro de salud ofrecemos conocimientos de bienestar físico, de bienestar emocional, los ayuntamientos, logística y apoyo institucional, también a través del colegio, siempre aportan la energía y la curiosidad de los más jóvenes, y las asociaciones son el puente entre las personas mayores y el tejido social más cercano.
Entonces esta colaboración ha sido un ejercicio de escucha, de adaptación, de aprendizaje colectivo, y sobre todo nos demuestra que cuando alineamos los objetivos se pueden crear espacios verdaderamente transformadores. Y nos ha sorprendido mucho la naturaleza con la que se dan los vínculos intergeneracionales. Ver por ejemplo experiencias propias que he tenido, ver a niños caminando con personas mayores por caminos, y hacen esos paseos saludables, reflexionando a veces sobre la vida y tal. Yo creo que es emocionante, se rompen barreras y dan lugar a nuevas relaciones. Y luego también, destacar la capacidad de adaptación de todos los participantes, con mucha disposición para colaborar.
¿Y qué importancia tiene para vuestros Concellos un proyecto como este, que pone en valor la sabiduría local, el entorno natural y a sus mayores como los agentes de cambio?
Enrique González: Lo que pretendemos es, de las debilidades que tenemos, crear oportunidades y de las amenazas crear fortalezas. Entonces de la debilidad del despoblamiento y del envejecimiento, intentamos crear la oportunidad de ser un territorio que esté centrado al trasvase intergeneracional y a las oportunidades de trabajo también asociadas al cuidado de las personas mayores. Y después de la amenaza, cuando uno está en una zona rural muy despoblada, por duro que parezca, a veces una amenaza es desaparecer, desaparecer como lugar. Entonces, ante esa amenaza, la fortaleza es que se nos reconozca como una población local, involucrada, sensata y que se identifique con una zona en la que se puede vivir, vivir bien, ser longevo y vivir con calidad de vida hasta el final. Lo más esencial en este proyecto es eso: unir el desarrollo rural con la longevidad y con el ser de Galicia y del rural gallego.
Este proyecto se articula en torno a tres líneas principales: ‘Cosechando saber tradicional, recogemos salud’, ‘Recetas de Nuestra Tierra’ y ‘Natural-mente nos movemos’. ¿Qué actividades están realizando los invernaderos y qué papel tienen los mayores en esta transmisión del saber?
Enrique González: Tanto la actividad de ‘Cosechando saber tradicional, recogemos salud’ como la de ‘Recetas de Nuestra Tierra’, están desarrolladas, pero por un tema temporal las hemos calendarizado hacia septiembre. Y una es por la vuelta a la rutina, y porque en septiembre vuelve el calendario escolar, entonces todo aquello que sea intergeneracional y que queramos hacer con los colegios y con los niños. Septiembre es una de las fechas en la que más se recogen los productos de la huerta en Galicia, o diferentes productos de la huerta, con lo cual creemos que es la mejor fecha para iniciar esas actividades.
Ambas las dos, ‘Cosechando saber tradicional, recogemos salud’ y ‘Recetas de Nuestra Tierra’, están un poco unidas. Una es en invernaderos pequeños en Manzaneda, donde hay colegio, entonces en Manzaneda es en el colegio, Chandrexa de Queixa ya no tiene colegio, pero tiene una casa-niño, que es como una guardería de emprendimiento. Entonces se le va a dotar de unos pequeños invernaderos, y ahí se pone en contacto a las personas mayores con los jóvenes en cultivar diferentes especies hortícolas de la zona. Porque a veces, aunque estamos en el rural, la conexión al rural ya no es tanta, y a lo mejor los niños no saben cultivar desde pequeñitos las cosas, y es algo que creemos que ya que hay colegios rurales debe ser algo vinculado. También se va a intentar que ya aprendan hábitos alimentarios y nutricionales desde pequeñitos, por eso lo de nuestras recetas, tanto por saber transformar y cocinar nuestros propios productos, como para saber sus cualidades nutricionales, para que sus hábitos alimentarios desde pequeñitos ya sean los adecuados y que sepan reconocer los productos kilómetro cero, los productos locales.
La tercera línea que se llama ‘Natural-mente nos movemos’, ¿cómo ha respondido la población mayor a esta propuesta de actividad física y uso de la tecnología? ¿Y qué beneficios creéis que se van a conseguir?
Enrique González: Esa, a día de hoy, es de la que más actividades se han hecho, y la verdad es que la gente está respondiendo muy bien Toda la gente mayor y la conexión con los más jóvenes. Se han hecho varias rutas en ambos Concellos, en diferentes épocas del año. Ahora en verano es un poco diferente porque, con las temperaturas elevadas, caminar a según qué horas es más difícil de hacer. Pero estamos haciendo entonces en verano otro tipo de actividades, como es yoga, pilates o ejercicios de respiración al aire libre en entornos naturales, porque lo que estamos intentando es tanto el bienestar por hacer ejercicio físico, como el propio bienestar de la salud mental, del contacto con la naturaleza, que en las zonas rurales es diario y continuo. En Manzaneda tenemos un monumento natural, un castañar, un lugar donde hay castaños que son centenarios. Aquí tenemos uno milenario, y está declarado como uno de los ocho monumentos naturales de Galicia, y ahí este se va a hacer ejercicio de respiración y de pilates. Y en Chandrexa de Queixa, uno de sus reconocimientos es que tiene un embalse y un área recreativa muy bonita en el embalse, y allí también se va a hacer pilates, ejercicio de respiración en el entorno del embalse.
La gente mayor está respondiendo muy bien. Se les está intentando enseñar diferentes aplicaciones libres gratuitas, para que puedan marcar sus caminos, que pueden utilizar tecnología, fácilmente, con un móvil.
¿Cuál es la visión a medio y largo plazo del proyecto? ¿Se podría replicar en otros territorios rurales con características similares?
Enrique González: La parte en la que ‘Natural-mente nos movemos’ es la más desarrollada, el resto se va a ejecutar en septiembre. Para eso también hemos creado algún convenio, sobre todo para las ‘Recetas de Nuestra Tierra’, con la Universidad de Vigo, con la Facultad de Ciencia y Tecnología de los Alimentos. Ya que estamos en la provincia de Orense, también involucrar a la facultad y a la universidad que tenemos aquí, y creo que por ese aspecto y por el recibimiento que está teniendo también desde la facultad, creo que va a ser algo que es muy replicable y que va a tener recorrido a medio y largo plazo. También creo que queremos dejar como algo abierto, que en nuestras redes sociales y en la página de los dos ayuntamientos, ya estamos hablando con el SERGAS por varios canales que tienen en sus redes sociales, de dejar después, cuando se acabe todo, las conclusiones, vídeos de las actividades. Cualquier persona y cualquier ayuntamiento que quiera alguna duda o que lo quiera replicar, voy a estar abierto a explicarle o a enviarle los dosieres que quieran, la documentación que quieran de este proyecto.
¿Qué aprendizajes destacaréis de este proyecto? ¿Y qué mensajes se podrían dar a otros profesionales que quieran desarrollar iniciativas comunitarias desde la medicina rural?
Carlos Moral: Uno de los aprendizajes más valiosos es entender que la salud comunitaria no se construye solo desde la consulta médica, sino que se construye desde los vínculos, los espacios compartidos y la participación activa de la gente, de las personas que viven en estos entornos. Y hemos aprendido que cuando se escucha a la comunidad, se le da protagonismo y surgen iniciativas que pueden ser transformadoras. Luego, también hemos descubierto que, que ya lo sabíamos, pero que cuesta a veces salir de esa rutina de la consulta del día a día, que el envejecimiento, también por supuesto es una oportunidad, no es un límite, es un límite para muchas cosas físicas y de otro tipo, pero también es una oportunidad, porque las personas mayores tienen muchas ganas de aportar, saber ese tiempo, experiencia y tienen ganas de seguir formando parte activa de su entorno. Se habla del edadismo y nosotros queremos luchar contra todo eso. Y al conectar generaciones hemos visto cómo se revitalizan los tejidos sociales y se fortalecen los sentidos de pertenencia.
La colaboración a nivel de salud, educación, administraciones, asociaciones, necesitan tiempo, confianza y también comunicación, pero nosotros esperemos que los futuros sean duraderos y además son profundamente humanos.
¿Y qué mensaje daríais a otros profesionales que quieran desarrollar iniciativas comunitarias desde la medicina rural?
Carlos Moral: Entiendo que es complicado, nosotros en rural tenemos una menor carga asistencial que ellos, que muchos de los otros pueblos tienen más población, pero en la medida de lo posible les diríamos que se atrevan. La Medicina Rural tiene una capacidad única de generar comunidad, porque estamos muy cerca de la gente, de sus ritmos, de sus historias. Les diría que no hace falta tener grandes recursos para empezar, sino la voluntad de escuchar y de conectar y hacer pequeñas acciones en ese sentido. Animaríamos a salir de centros de salud, a caminar con sus pacientes, a compartir espacios con otras profesiones y mirar el entorno como un aliado, porque cuando la medicina se abre a lo comunitario, se vuelve más humana y más preventiva también y, como he dicho antes, más transformadora. Que confíen en la fuerza de lo local, en los pueblos hay mucha sabiduría, hay redes invisibles que se sostienen y hay una enorme capacidad de cuidar.
Muchísimas gracias a todo el equipo por compartir esta experiencia que nos demuestra que la Medicina Rural no solo cura, sino que construye comunidad, preserva cultura, promueve una salud con raíces profundas. Desde la SEMG os felicitamos nuevamente y estaremos muy atentos a los frutos de este proyecto transformador en el corazón del Macizo Central.
