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  1. ¿Cuáles son los síntomas de un golpe de calor? ¿cómo reconocer que realmente se trata de un golpe de calor y no simplemente que tenemos dolor de cabeza o calambres por cualquier otro motivo?
    El golpe de calor es una emergencia médica caracterizada por la elevación de la temperatura corporal central por encima de 40°C y alteraciones del sistema nervioso central consecuencia del fallo agudo del sistema regulador de la temperatura corporal. Se produce típicamente en ambientes calurosos, afectando tanto a jóvenes que realizan actividades físicas intensas en condiciones de altas temperaturas y concentración de humedad (60-70%), como a ancianos, con o sin comorbilidades, durante las olas de calor. Estos dos grupos poblacionales que se suelen ver afectados es lo que típicamente permite clasificar al golpe de calor en clásico o pasivo (afectando habitualmente a ancianos) o por esfuerzo o activo (afectando a jóvenes).

    El golpe de calor se incluye en los llamados síndromes de lesión por calor inducidos por el ambiente que abarca también a los calambres por calor y el agotamiento por calor. Las manifestaciones clínicas de los tres suelen solaparse y es habitual la progresión desde los calambres hasta el golpe de calor, pasando por el agotamiento por calor. La razón de por qué en ciertas personas el calor puede desencadenar únicamente agotamiento por calor y en otras evoluciona hacia el golpe de calor es desconocida, pero parece claro que existe una cierta predisposición genética.

    Los calambres por calor son la forma más leve y temprana de lesión por calor y son característicos en las extremidades y más frecuentes en individuos jóvenes.
    El agotamiento por calor es quizás el más frecuente de síndromes por calor y es debido a la pérdida excesiva de agua y sal por la sudoración. Se caracteriza por una temperatura normal o inferior a 38,5° y se caracteriza por debilidad, aumento de la sudoración, nauseas o vómitos, cefalea, mareo y piel fría y húmeda sin afectación del nivel de conciencia.

    El golpe de calor sucede cuando el organismo pierde completamente la capacidad para regular la temperatura y se caracteriza por una temperatura corporal superior a 40° y característicamente presenta una clara disminución o cambios en el nivel de conciencia (estupor o coma) o alteración del estado mental. La piel suele estar enrojecida, caliente y seca. Los puntos clave para el diagnóstico y la diferenciación entre los distintos síndromes son, por tanto, la historia clínica de exposición a calor intenso y/o el ejercicio físico intenso, la determinación de la temperatura corporal y el nivel de conciencia.

  2. Una vez detectamos esos síntomas, ¿qué debemos hacer?
    Al ser una emergencia médica, hay que activar los Servicios de Emergencia Médica (112).
    El tratamiento precoz es la clave y el objetivo sería con seguir una temperatura de 38,5-39° en la primera hora y de 38° en la segunda hora.
    Se debe trasladar al paciente a un lugar sombreado y fresco con lo cual ya se inicia una pérdida de calor por diferencia de gradiente de temperatura
    Tumbarle boca arriba y con los pies elevados unos 30 cm.
    Quitar la ropa innecesaria o aflojarla e incluso desnudarle
    Iniciar medidas de enfriamiento con medios físicos aplicando compresas frías o bolsas de hielo en cuello, axilas, ingles o incluso en la cabeza por donde se pierda gran cantidad de calor.
    Hacer que circule el aire alrededor del paciente (ventiladores, abanicos, aire acondicionado).
    Se podría iniciar hidratación vía oral con agua a pequeños sorbos si el nivel de conciencia lo permite, aunque en el auténtico golpe de calor es muy poco probable.
    Nunca abandonar al paciente hasta que lleguen los Servicios de Emergencia Médica.

  3. ¿Quiénes son las personas más propensas a sufrir un golpe de calor?
    Lactantes y niños menores de 4 años por tener menor capacidad para regular la temperatura.
    Personas mayores de 65 años por disminución de la sensación de sed y la alteración de los centros de termorregulación del organismo que disminuyen su capacidad de adaptación al calor.
    Embarazadas porque en ellas aumenta el umbral de sed y su temperatura corporal.
    Enfermos con afecciones crónicas: diabetes, enfermedades cardiovasculares y cerebrovasculares, respiratorias, renales o neurológicas.
    Personas obesas o con peso excesivamente bajo por mayor dificultad para eliminar el calor corporal.
    Personas discapacitadas por su mayor dificultad para cubrir autónomamente sus necesidades de hidratación y adoptar medidas protectoras frente al calor.
    Personas en situación de aislamiento social porque viven solas o en viviendas mal acondicionadas o en la calle.
    Convalecientes encamados o enfermos en situación de dependencia
    Pacientes que estén tomando determinados medicamentos: laxantes, diuréticos, sedantes, anticonvulsivantes, antihistamínicos, antidepresivos, antihipertensivos, etc.
    Personas drogodependientes (cocaína, metanfetamina) o con consumo excesivo de alcohol.
    Trabajadores que realizan tareas intensas al aire libre o actividades deportivas de alto rendimiento.
    Personas que hayan sufrido previamente patologías derivadas del calor.

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Con el objetivo de conocer las últimas actualizaciones y novedades de las guías de asma y EPOC, un centenar de médicos se dio cita el pasado viernes, en el Palacio de Colomina de Valencia, con motivo de la VI Jornada de Patología Respiratoria organizada por la Sociedad Valenciana de Médicos Generales y de Familia (SEMG Valencia).

Valencia, 7 de marzo de 2022 – En torno al 30% de los pacientes que acuden a las consultas de Atención Primaria presenta síntomas o enfermedades respiratorias, por lo tanto, es necesario que los médicos de familia estén familiarizados y actualicen sus conocimientos en estas patologías.

Una de las enfermedades más prevalentes es el asma, que afecta a un 5% de la población y aproximadamente a 10 o 12% de los niños, y en cuyo tratamiento se invierte en torno al 2% de los recursos de la sanidad pública.

Otra de las patologías que suelen ser habituales en las consultas del primer nivel asistencial es la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), que afecta al 10,2% de la población general entre los 40 y los 80 años, presentando una elevada morbimortalidad y una alta tasa de infradiagnóstico.

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Con el objetivo de conocer las últimas actualizaciones y novedades de las guías de asma y EPOC, un centenar de médicos se dio cita el pasado viernes, en el Palacio de Colomina de Valencia, con motivo de la VI Jornada de Patología Respiratoria organizada por la Sociedad Valenciana de Médicos Generales y de Familia (SEMG Valencia).

Los médicos inscritos rotaron por cuatro interesantes talleres dedicados a estas dos enfermedades. En concreto, el titulado ‘Caleidoscopio del tratamiento de la EPOC’ fue impartido por el Dr. José Miguel Valero Pérez; el taller sobre las comorbilidades y rasgos tratables de la EPOC fue a cargo del Dr. Mario Bárcena Caamaño; mientras que las comorbilidades del asma corrieron a cargo del Dr. Fernando Albiñana Fernández y el taller titulado ‘Herramienta de control del asma’ por el Dr. Manuel Niño Camacho.

Después de dos años de pandemia, esta cita autonómica formativa de la SEMG se ha celebrado en formato 100% presencial, permitiendo recuperar la normalidad y el reencuentro entre los compañeros de profesión, con todas las medidas de seguridad.

Según se puso de manifiesto durante la Jornada, la EPOC es una enfermedad que presenta una alta prevalencia en la población española (11,8%) y una elevada tasa de infradiagnóstico (74,7%) según datos del estudio Episcan II. Además, el diagnóstico es complicado porque debe de realizarse una espirometría con prueba broncodilatadora, que a veces resulta complicada para que los pacientes la realicen adecuadamente.

Sobre la necesidad de un cribado en patologías respiratorias tan frecuentes, como es la EPOC, los organizadores de la jornada señalan que “es importante llegar en fases tempranas de la enfermedad porque es cuando realmente podemos hacer mucho más por nuestros pacientes a la hora de preservar su función pulmonar, la calidad de vida, motivación para dejar de fumar y realizar intervenciones precoces en exacerbaciones”. Para conseguirlo los médicos tienen a su disposición herramientas para el cribado en pacientes con hábito tabáquico, como es el dispositivo COPD-6 y COPD-PS.

Del mismo modo, existe una serie de barreras en el diagnóstico por parte del paciente como, por ejemplo, el escaso conocimiento de la enfermedad, el miedo a otros diagnósticos, excusa o adaptación a los síntomas; así como otros obstáculos a nivel profesional, como son el escaso tiempo en la consulta o los problemas con la espirometría.

pdfNOTA DE PRENSA - 20220307

6 jornd valenc respiratorio actividad

Con el objetivo de conocer las últimas actualizaciones y novedades de las guías de asma y EPOC, un centenar de médicos se dio cita el pasado viernes, en el Palacio de Colomina de Valencia, con motivo de la VI Jornada de Patología Respiratoria organizada por la Sociedad Valenciana de Médicos Generales y de Familia (SEMG Valencia).

Valencia, 7 de marzo de 2022 – En torno al 30% de los pacientes que acuden a las consultas de Atención Primaria presenta síntomas o enfermedades respiratorias, por lo tanto, es necesario que los médicos de familia estén familiarizados y actualicen sus conocimientos en estas patologías.

Una de las enfermedades más prevalentes es el asma, que afecta a un 5% de la población y aproximadamente a 10 o 12% de los niños, y en cuyo tratamiento se invierte en torno al 2% de los recursos de la sanidad pública.

Otra de las patologías que suelen ser habituales en las consultas del primer nivel asistencial es la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), que afecta al 10,2% de la población general entre los 40 y los 80 años, presentando una elevada morbimortalidad y una alta tasa de infradiagnóstico.

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Con el objetivo de conocer las últimas actualizaciones y novedades de las guías de asma y EPOC, un centenar de médicos se dio cita el pasado viernes, en el Palacio de Colomina de Valencia, con motivo de la VI Jornada de Patología Respiratoria organizada por la Sociedad Valenciana de Médicos Generales y de Familia (SEMG Valencia).

Los médicos inscritos rotaron por cuatro interesantes talleres dedicados a estas dos enfermedades. En concreto, el titulado ‘Caleidoscopio del tratamiento de la EPOC’ fue impartido por el Dr. José Miguel Valero Pérez; el taller sobre las comorbilidades y rasgos tratables de la EPOC fue a cargo del Dr. Mario Bárcena Caamaño; mientras que las comorbilidades del asma corrieron a cargo del Dr. Fernando Albiñana Fernández y el taller titulado ‘Herramienta de control del asma’ por el Dr. Manuel Niño Camacho.

Después de dos años de pandemia, esta cita autonómica formativa de la SEMG se ha celebrado en formato 100% presencial, permitiendo recuperar la normalidad y el reencuentro entre los compañeros de profesión, con todas las medidas de seguridad.

Según se puso de manifiesto durante la Jornada, la EPOC es una enfermedad que presenta una alta prevalencia en la población española (11,8%) y una elevada tasa de infradiagnóstico (74,7%) según datos del estudio Episcan II. Además, el diagnóstico es complicado porque debe de realizarse una espirometría con prueba broncodilatadora, que a veces resulta complicada para que los pacientes la realicen adecuadamente.

Sobre la necesidad de un cribado en patologías respiratorias tan frecuentes, como es la EPOC, los organizadores de la jornada señalan que “es importante llegar en fases tempranas de la enfermedad porque es cuando realmente podemos hacer mucho más por nuestros pacientes a la hora de preservar su función pulmonar, la calidad de vida, motivación para dejar de fumar y realizar intervenciones precoces en exacerbaciones”. Para conseguirlo los médicos tienen a su disposición herramientas para el cribado en pacientes con hábito tabáquico, como es el dispositivo COPD-6 y COPD-PS.

Del mismo modo, existe una serie de barreras en el diagnóstico por parte del paciente como, por ejemplo, el escaso conocimiento de la enfermedad, el miedo a otros diagnósticos, excusa o adaptación a los síntomas; así como otros obstáculos a nivel profesional, como son el escaso tiempo en la consulta o los problemas con la espirometría.

pdfNOTA DE PRENSA - 20220307

Miércoles, 23 Febrero 2022 02:55

FIEBRE: CUÁNDO PREOCUPARSE Y QUÉ HACER

 

  1. ¿Por qué nos sube la fiebre?

La fiebre de forma aislada no es una enfermedad, sino una respuesta de nuestro cuerpo generalmente ante una infección. Podríamos considerar por tanto, que la fiebre es una defensa natural de nuestro organismo que se desarrolla cuando un patógeno, como un virus o una bacteria, logra penetrar las barreras físicas de nuestro cuerpo. En ese contexto, nuestro organismo lo que hace es aumentar la temperatura con el fin de activar nuestro sistema inmune y lograr la destrucción de esos gérmenes perjudiciales.

  1. ¿Cuándo se puede considerar que tenemos fiebre y hasta cuánto puede subir?

La temperatura corporal normal varía de una persona a otra, incluso varía a lo largo del día, es decir, sigue un ritmo circadiano, esto significa que existen momentos donde la temperatura será ligeramente más elevada. Comúnmente este aumento de la temperatura corporal aparece entre las 16:00 y las 20:00 horas para posteriormente descender hasta aproximadamente las 6:00.

Por definición, el límite considerado normal para la temperatura corporal, son 37ºC medidos en la región axilar. A partir de ese límite, consideramos que aparece febrícula y, por encima de 37.8ºC, se considera fiebre, pudiendo llegar a sobrepasar los 41ºC.

  1. ¿En qué momento hay que empezar a intervenir?

Como regla general, cuando la subida de la temperatura sea bien tolerada no es necesario intervenir. Es recomendable comenzar a tratar la fiebre por encima de los 38ºC, especialmente en el caso de personas con otras enfermedades como diabetes, insuficiencia renal, cardiaca o personas especialmente vulnerables.

Existen medidas físicas y/o farmacológicas para reducir la temperatura corporal. Se puede recurrir a fármacos para controlar los síntomas, siendo de elección, de no existir contraindicación médica, el paracetamol. Se trata de un medicamento antipirético, es decir un fármaco que reduce la fiebre, además de tener un efecto sobre el control del dolor. Es preciso recordar la utilidad de los medios físicos para reducir la fiebre, como son los baños con agua templada, paños de agua fría o desnudar al enfermo.

En definitiva, no siempre debemos recurrir a la toma de fármacos para bajar la temperatura, de hecho, hay que recordar que se trata de una defensa natural del organismo.

  1. ¿Se pueden dar convulsiones por fiebre? ¿Qué hacer?

Las convulsiones febriles son aquellas desencadenadas por la fiebre, por definición pueden aparecen entre los 6 meses y los 5 años de edad, siendo más frecuentes durante los primeros años de vida. En caso de presenciar un episodio, se debe mantener la calma, intentar cuantificar la duración aproximada del cuadro, colocar al enfermo de tumbado sobre uno de sus lados y retirar aquellos objetos de alrededor que pudieran provocarle una lesión accidental. Por otro lado, no se debe intentar sujetar al enfermo durante la convulsión puesto que de intentarlo es posible que se genere alguna lesión a nivel osteoarticular. Una vez cesa el episodio convulsivo, debemos intentar reducir la fiebre del enfermo y acudir a un centro médico para recibir una correcta valoración.

  1. ¿De qué depende el umbral de la fiebre? ¿Por qué una persona con dos décimas se encuentran muy mal y otras con 38,5ºC apenas lo notan?

La manera en la que cada enfermo vive un síntoma, como es el caso de la fiebre, es única. De la misma manera que, ante un dolor exacto, dos personas lo toleran de forma muy distinta, igual ocurre con el aumento de la temperatura corporal. Por este motivo es importante realizar un registro de la temperatura corporal en los procesos infecciosos, siendo el método más recomendable la medición axilar mediante termómetros de contacto. Dos personas pueden tolerar la fiebre de manera muy diferente, sin embargo, debemos guiarnos por medidas objetivas como la medición de la temperatura corporal.

Jueves, 09 Diciembre 2021 11:13

¿POR QUÉ ENFERMAMOS MÁS EN INVIERNO?

¿POR QUÉ ENFERMAMOS MÁS EN INVIERNO? 

TU MÉDICO RESPONDE

Dr. Rodrigo Santos Santamarta

Miembro del Grupo de Trabajo de Enfermedades Infecciosas de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG) 

- ¿Cuáles son las causas por las que enfermamos más en invierno?

Se debe a la suma de varios factores: el principal es que la mayoría de virus respiratorios estacionales se replican con mayor avidez y su cubierta lipídica es más resistente, lo que ayuda a que sobrevivan más tiempo a temperaturas más bajas, como las que tienen nuestras vías respiratorias altas (como la nariz, en torno a 33ºC), que es por donde suelen entrar dichos virus. Otro de los factores es que, a estas temperaturas, y en estos lugares de nuestro cuerpo, el sistema inmune es menos eficaz. Por otro lado, en invierno solemos pasar más tiempo en lugares cerrados, con menor ventilación y más concurridos. 

- ¿Cuáles son las enfermedades más comunes en esta época del año? ¿Cómo se pueden prevenir?  

Clásicamente: gripe, resfriado común o catarro y faringoamigdalitis. Actualmente no debemos olvidarnos de la enfermedad por coronavirus. En lactantes se sumaría la bronquiolitis, con máxima incidencia entre noviembre y enero.

La mayor prevención que podemos realizar es realizar un adecuado y frecuente lavado de manos, una buena ventilación de espacios cerrados y evitar espacios muy concurridos. Es importante asimismo tener al día el calendario vacunal, incluyendo la vacuna de la gripe (en los grupos en los que está recomendada) y la nueva vacunación contra la COVID-19. 

- ¿A qué síntomas y señales prestar atención? ¿Cuándo acudir al médico?

Sobre todo, los síntomas de alarma son: fiebre superior a 40ºC mantenida en el tiempo, dificultad para respirar, cefalea intensa que no responde a analgésicos habituales, o cifras de tensión arterial sistólica por debajo de 100. En caso de que se tengan estos síntomas, o que se trate de una fiebre de varios días de evolución, es preciso realizar una consulta a tu equipo de Atención Primaria. 

- ¿Hay diferencias entre las enfermedades que afectan más a adultos y a niños? ¿Cuáles son más frecuentes entre niños? 

Los virus son los mismos en general, lo que varía es el cuadro clínico que producen en niños y adultos y la frecuencia con la que los afectan. Los virus son: influenza (gripe), rinovirus (causa la mayoría de catarros, tanto en niños como en adultos), coronavirus (no solo el SARS CoV2, causan también infecciones de vías altas), virus respiratorio sincitial o VRS (principal causante de la conocida bronquiolitis de los lactantes), parainfluenza (causante de la mayoría de laringitis o crup en niños), adenovirus (causante de la mayoría de faringoamigdalitis). En niños son más frecuentes el VRS (en lactantes), adenovirus y rinovirus, pero también pueden afectar a adultos.

 

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VI Jornadas Murcianas de Patología del Aparato Respiratori0
NEUMOLOGÍA-ATENCIÓN PRIMARIA

Murcia, 20 y 21 de octubre de 2021

pdfPROGRAMA_JORNADAS_SOMUPAR_2021.pdf

 

Son nuestros representantes en las diferentes regiones, los que llevan el nombre de la SEMG por todos los rincones del país. Nuestra sociedad científica siempre ha estado muy orgullosa de los presidentes de las sociedades autonómicas de la SEMG. En esta ocasión, hemos querido conocer más sobre el doctor Antonio Hedrera, presidente de SEMG Asturias desde hace 14 años y que ahora se plantea dar el relevo a las nuevas generaciones dejando un gran bagaje. Con esta entrevista queremos reconocer su labor y agradecerle su dedicación.

¿Qué es lo que le llevó a unirse a la familia SEMG?

Llevo como presidente 14 años, pero más de 20 años relacionado con la SEMG. Aquellos fueron unos tiempos difíciles para los médicos generales y en Asturias se había relanzado la Sociedad a través de mi antecesor en el cargo, el Dr. Moisés Robledo. Vi que era una sociedad que luchaba por nuestros intereses y facilitaba mi formación, y a partir de ahí ya todo vino seguido. 

Durante estos años como presidente, ¿de qué se siente más orgulloso de haber conseguido?

presidente asturiasFundamentalmente, el reconocimiento y el apoyo de mis compañeros, no solamente los de mi Sociedad, sino los de Atención Primaria en general.

El haber conseguido llevar adelante durante estos años multitud de actividades, se pueden contabilizar por cientos, eventos formativos y cursos que han contribuido a una mejora en la actividad diaria de los compañeros, y finalmente han conseguido seguro nuestro fin último, que es la mejora de la salud de nuestros pacientes y de la población en general.

Por último, el llevar a la SEMG a ser una Sociedad con la que hay que contar en Asturias en el ámbito de la Atención Primaria y haber defendido siempre, con mayor o menor suerte, ante las Autoridades sanitarias la figura del médico de Familia. Tampoco me disgusta la colaboración con las otras sociedades de Primaria mirando siempre hacia adelante, sin olvidar el ‘camino recorrido’.

No puedo olvidar la ilusión que fue el participar en la organización del Congreso Nacional en Gijón en el año 2005 y luego presidir el de Oviedo en 2009 

¿Y qué es lo que le queda como tarea pendiente para sus predecesores?

Seguir luchando por la dignificación de la figura del médico de Atención Primaria, lo cual conllevará a hacer la especialidad de Medicina Familiar más atractiva para los futuros médicos y seguir colaborando en la Formación, tanto a nivel de facultad de Medicina como en la Formación Continuada. ‘Enganchar’ a los médicos jóvenes a la SEMG, ya que ellos lógicamente son el futuro.  

¿Cómo cree que ha cambiado la especialidad de Medicina de Familia en estos últimos años?

Cuando hablamos de los últimos años ya no debemos retrotraernos mucho y seguir hablando de lo mucho que mejoramos desde la reforma de la Atención Primaria. Debemos de hablar de los últimos años y aquí los cambios no han sido tan sustanciales, pues la inversión en Atención Primaria sigue siendo rácana y sin inversión no hay mejoría. En estos últimos años lo que ha sustentado la Atención Primaria es el sobresfuerzo de sus profesionales, ante la inoperancia de los dirigentes. 

Y con la pandemia, ¿cree que la nueva forma de pasar consulta ha traído algo bueno?

Lo primero, reconocer el papel de la Atención Primaria en la lucha contra este virus. De una forma o de otra, ha sido la primera trinchera donde se ha luchado y se ha conseguido frenar la pandemia. 

Estoy seguro de que sí, pero nuevamente se han hecho las cosas con poca cabeza sin explicarles a los pacientes que se está haciendo y porqué, y eso ha traído un ‘desencuentro’ médico-paciente que poco a poco parece que va subsanándose. También hay que reconocer que en algunos aspectos organizativos se ha progresado en unas semanas lo que en otros tiempos costaba meses. 

¿Cómo definiría el concepto de la ‘gran familia SEMG’?

Pues eso, una familia donde te ayudan a desarrollar tu actividad profesional, facilitándote todo tipo de herramientas y donde tú puedes expresar tus inquietudes, siendo escuchado y al final recorrer un camino profesional y personal de una manera agradable e ilusionante, en compañía de gente que te aprecia y, como en la ‘otra familia’, no pidiéndote nada a cambio solo tu participación.  

¿Por qué animaría a los médicos de familia a unirse a la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia?

Estamos en un momento difícil, hay que reconocerlo, pero una vez enganchados por la Medicina de Familia, a la hora de recorrer el camino profesional, es bueno tener ayudas y apoyos para caminar más firme. Eso te lo da una sociedad científica y, en concreto, la SEMG lo hará de forma familiar ofreciéndote representatividad, formación, ayuda a la investigación y, en general, herramientas para desarrollar tu trabajo.

Mensaje que quiere transmitir a los amigos que han hecho en la SEMG durante todos estos años.

Solo un hasta luego. La verdad es que a los amigos pocas veces se les dan las gracias, y es que han llegado a un nivel que todo se da por sobreentendido. Pero desde a los tres presidentes nacionales con los que coincidí –José Manuel Solla, Benjamín Abarca y Antonio Fernández-Pro-, pasando por los presidentes autonómicos, los miembros de mis Juntas Directivas, a la Secretaría de la SEMG nacional, sin olvidarme de Mercedes y de todos los miembros de la Sociedad. GRACIAS

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

TEJIDOS ADECUADOS PARA LA PROTECCIÓN SOLAR

 Dr. Juan Jurado Moreno

Responsable del Grupo de Trabajo de Dermatología de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG) 

¿Nos protegen todos los tejidos del sol?

Hablar del sol y de la piel, significa hablar del efecto de las radiaciones ultravioletas (RU) sobre ella: fotoenvejecimiento, las lesiones que provoca o fotodermatosis, y el cáncer cutáneo. Esto nos llevará a considerar la necesidad de incidir en la protección de la piel, a lo largo de toda la vida.

Si accedemos a tiendas especializadas, veremos que hay muchísimas ofertas de “ropa con protección solar”, indicando un grado de protección de +50 por ejemplo, y de todo tipo (gorros, prendas deportivas, trajes de baño, camisetas, mangas, etc.).

Esto ya nos indica, que no todas las prendas nos protegerán de la influencia de la radiación solar de igual manera. Algunas de ellas serán capaces de evitar la radiación ultravioleta (RU) casi en su totalidad (telas “vaqueras”), pero otras dejarán pasar sobre nuestra piel la gran mayoría de la RU nociva (fibras como los tejidos de licra).

Debemos recordar que los niveles de protección solar se miden

¿Qué factores hay que tener en cuenta a la hora de elegir una prenda que nos defienda de los rayos solares?

El espectro solar con repercusiones sobre la piel comprende:

  • radiación ultravioleta (RUV) (290-400nm)
  • radiación visible (400-760)
  • radiación infrarroja (760-1800)

 

La RUV de la luz solar o de fuente artificial (arco de xenon o mercurio) se ha dividido arbitrariamente en 3 bandas: UVA, UVB y UVC.

- Los UVA producen bronceado, eritema y se consideraban inocuos, sin embargo, intervienen directamente en el envejecimiento de la piel, la fotosensibilización cutánea y la inmunosupresión. Tienen la capacidad de atravesar el cristal.

- La radiación UVB produce la quemadura o el eritema solar en cuya génesis es la principal implicada, el daño crónico de la piel por la luz y es la principal causa inductora del cáncer cutáneo. Es la principal responsable del bronceado y de la síntesis de vitamina D. No atraviesa el cristal, sin embargo, es capaz de penetrar a través del agua.

- La radiación UVC es eritematógena, carcinogénica y mutagénica. Esta longitud de onda (entre 200 y 290 nm) se encuentra ausente en la superficie terrestre porque se absorbe por la capa de ozono (la disminución de la misma, por tanto, tendría consecuencias en el incremento de las patologías que nos ocupan).

La luz solar es muy rica en RUV en zonas próximas al mar y en altitudes elevadas, sumándose a esto la reflexión provocada por la nieve, el agua y la arena, por lo que todas aquellas prendas orientadas a usarse en estos ámbitos, deberían ofrecer una protección suplementaria, y debería ofrecer información adecuada en sus etiquetas.

El grado de protección de los fotoprotectores se expresa como “factor de protección solar” (SPF), indicando “tiempo de exposición” frente a la RU y aparición de alteraciones en la piel, pero para las prendas de ropa, se utiliza la unidad de protección denominada UPF, acrónimo inglés de "Ultraviolet Protection Factor" (Factor de Protección Ultravioleta), definiéndola como la capacidad o propiedad que tiene una tela o material, para limitar el paso de la RU a través de ella.

Según los expertos en fotobiología, a la hora de valorar el grado de protección de un tejido, debemos fijarnos en:

  • El entramado o textura.
  • El grosor o espesor de los tejidos con los que está elaborada la prenda.
  • El tipo de fibra.
  • Y el tono de color/-es utilizados.

¿Qué tipo de material es el más recomendado?

Los tejidos con mayor entramado (menor tamaño de los orificios) o entramados muy apretados, como los sintéticos o semisintéticos, o el algodón, protegen más que los tejidos fabricados con lino. Y los tejidos de poliéster o rayón, protegen más que los de algodón. Esto se demuestra con los estudios espectrofotométricos aplicados a los tejidos.

Para incrementar el nivel de fotoprotección de un tejido elaborado con materias “naturales” (algodón, lino, seda), será tratado con determinados productos (óxido de titanio o de zinc) durante su fabricación, para reforzarlo frente a la exposición de RU (incrementar la absorción o reflexión).

Si una prenda está mojada, los expertos afirman que su grado de protección se reduce a la mitad, por este motivo, las prendas pensadas para ambientes “húmedos” (piscina, playas), están diseñadas para un secado rápido. También se verá reducida esta capacidad, en prendas muy envejecidas.

¿Es importante que nos fijemos en el color de la ropa?

Cuanto más oscuro sea el color de la prenda, mejor bloquea la radiación. Mientras que los colores negro o rojo son los que más absorben, los blancos o claros nos protegerán menos.

Existe ropa con protección solar 50+, ¿qué características presentan este tipo de prendas?

El incorporar el nivel de UPF de una prenda en su etiquetado, es aún algo recomendado, pero no obligatorio. La clasificación del grado de fotoprotección o UPF se establece:

  • Muy Alta 50 +
  • Alta 20-30+
  • Media 10-15+
  • Baja 2-8+

Los fabricantes de tejidos técnicos, para poder obtener la certificación UPF, deben cumplir unas determinadas normas internacionales (algunas de ellas emanadas de determinados organismos: Australian Radiaton Protection & Nuclear Safety Agency UPF Rating; American Society for Testing Materials). Si las superan, podrán incluir en su etiquetado el logo UPF, junto a su rango de protección (10, 20, 30, 40, 50+). Siendo UPF 50+ el máximo rango de protección significa que la piel recibe 1/50 parte de la RU (nos protege en un porcentaje superior al 97% contra la radiación UVA y UVB, de forma sostenida y por el tiempo de su vida útil).

¿Qué medidas alternativas podemos tomar en caso de llevar ropa que no nos defiende de las radiaciones ultravioletas?

La utilización aplicando productos fotoprotectores sobre la piel se complementa con la protección que nos puede aportar las prendas de ropa. Pero, existen situaciones en las que no se aconsejan (dermatitis irritativas o alérgicas) la aplicación de fotoprotectores, por lo que se tendrán que utilizar prendas que ofrezcan información sobre su grado de fotoprotección, recordando que, si se mojan, esta valoración se reduce. Como ya hemos relatado, las prendas de poliéster oscuras son las que más protegen, independientemente de su capacidad filtradora de RU.

Otra prenda fundamental y complementaria, es el “gorro”/sombrero, encargado de proteger cabeza, cara y cuello, zonas más propensas a lesiones cancerígenas derivadas de la agresión celular por la RU.

Y debemos añadir las gafas de sol, que nos ayudan a prevenir cataratas precoces, cáncer de piel en párpados y degeneración macular.

A las personas con especial sensibilidad a la radiación solar, se le debe informar que las horas para desarrollar cualquier actividad física o simplemente un paseo, serán aquellas (depende de la época del año) en las que la radiación recibida esté más inclinada, es decir, por la mañana pronto y por la tarde, antes de la puesta de sol. También, informar que, en determinados entornos, como cerca del agua, arena o nieve, se incrementará la cantidad de RU recibida.

RAZONES PARA NO PONER LA CALEFACCIÓN ALTA 

Dra. María Sanz Almazán.  

Miembro del Grupo de Trabajo de Respiratorio de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG)

¿Qué efectos tiene la calefacción en el organismo?

Con la llegada del invierno es indispensable el uso de la de calefacción para mantener una temperatura corporal adecuada. La calefacción no es mala en sí misma, pero cuando no se realiza un mantenimiento adecuado de los sistemas de calefacción o la temperatura es excesiva, pueden aparecer diferentes problemas de salud: deshidratación, infecciones o problemas respiratorios, empeoramiento de las alergias, sequedad de piel y mucosas, dolor de cabeza, problemas de sueño, etc. Estos efectos secundarios son diferentes en función de las características individuales de cada persona (grupo de edad, enfermedades crónicas) y del sistema de calefacción (bomba de calor, radiadores, combustión, leña, etc.)

¿Hay una temperatura adecuada a la que mantener la casa cuando estamos en ella?

La temperatura ideal para mantener la casa es de 19ºC a 23ºC. En general, una persona en reposo comienza a sentir frío con temperaturas inferiores a 20ºC; pero se ha demostrado que la temperatura de confort varía mucho en cada persona, pudiendo existir diferencias entre 0,2 y 4ºC. Por ejemplo, necesitan más temperatura: las mujeres, las personas acostumbradas a un clima caluroso, las personas delgadas con poca masa grasa, etc. Además, con la edad disminuye la sensibilidad térmica tanto al calor como al frío.

En comparación con los radiadores, ¿qué efecto tiene sobre el organismo la bomba de calor? ¿Eleva el riesgo de alergias?

Las bombas de calor aumentan la temperatura del ambiente generando una corriente de aire caliente, a diferencia de los sistemas de radiación que no movilizan aire. El problema es que esta corriente de aire arrastra partículas de polvo, polen, ácaros, microorganismos, etc. que pueden aumentar los síntomas en pacientes alérgicos. Para evitarlo se debe de realizar un mantenimiento adecuado de los sistemas de bombas de calor: limpieza de filtros, desinfección de la bomba, etc.

 

¿Cómo afecta la calefacción a la salud del aparato respiratorio? ¿Y a las vías nasales?

La temperatura excesiva y la sequedad del ambiente favorecen a la aparición de catarros e infecciones respiratorias. El calor excesivo hace que disminuya la capacidad defensiva del organismo. La sequedad ambiental hace que se sequen las mucosas de la nariz, boca, faringe, tráquea, etc. y se bloquea la producción de moco, facilitando la proliferación y colonización de los microorganismos en las fosas nasales y la vía respiratoria. Los pacientes con enfermedades respiratorias crónicas, como el asma o la EPOC, son los más propensos a sufrir complicaciones.

Aunque menos frecuente, algunos tipos de calefacción pueden producir sustancias tóxicas, que en grandes cantidades son nocivas para la salud y el medio ambiente. Por ejemplo, uno de los factores de riesgo para padecer EPOC es la exposición prolongada al humo de que se genera de la combustión de la leña o el carbón. Un problema más grave es la producción de monóxido de carbono cuando hay una mala combustión del material utilizado para generar calor. El monóxido de carbono es un gas incoloro e inodoro que da lugar a una intoxicación aguda. Si la intoxicación es leve puede aparecer dolor de cabeza, náuseas, mareo, somnolencia, etc. pero si es grave puede llegar a producir la muerte. Por todo ello, es muy importante comprobar el correcto funcionamiento de los sistemas de calefacción y ventilar la casa.

¿La calefacción puede influir o agravar la sequedad ocular?

La sequedad del ambiente también produce sequedad de la mucosa ocular, provocando irritación, picor, pesadez y enrojecimiento de los ojos. Si no se puede evitar estar en ambientes secos o con la temperatura elevada es recomendable utilizar lágrimas artificiales con cierta frecuencia para hidratar los ojos.

¿La calefacción encendida durante la noche puede provocar problemas de sueño?

La cantidad y calidad del sueño depende de la temperatura corporal y del ambiente. Durante la noche el cuerpo reduce la temperatura para inducir y mantener el sueño; de manera que una temperatura ambiental elevada puede dificultar el sueño. Para tener un buen descanso se recomienda que la temperatura sea unos 2-3ºC menor de la temperatura diurna.

 

¿La calefacción a una temperatura elevada puede desencadenar dolor de cabeza?

La temperatura elevada produce dilatación de los vasos sanguíneos del cerebro, dando lugar a dolor de cabeza y sensación de embotamiento. Para evitarlo hay que disminuir la temperatura de la calefacción y beber abundantes líquidos para estar hidratados.

 

¿De qué manera afecta la calefacción alta a la piel?

El calor y el ambiente seco favorecen a la deshidratación de la piel. La piel seca produce picor, enrojecimiento y tirantez. Son especialmente susceptibles a los cambios de temperatura y humedad las personas con pieles atópicas o con enfermedades de la piel, en las que la sequedad y la sudoración pueden producir empeoramiento de los síntomas y aumentar el riesgo de infección. Para prevenir la sequedad de la piel se debe de utilizar crema hidratante corporal a diario.

¿Conviene usar humidificadores? ¿Cuándo, cómo y por qué?

Para estar confortable, se recomienda mantener una humedad del aire de la casa entre el 50-70%. Cuanto mayor es la temperatura ambiente menor es la humedad, favoreciendo a la sequedad de la piel y las mucosas. Cuando se tiene la calefacción encendida se debe de prevenir la sequedad humidificando el ambiente. Para ello se puede utilizar aparatos humidificadores específicos o bien colocar cualquier recipiente con agua o un trapo o toalla húmedo, encima de los radiadores; de manera que el agua se evapora produciendo vapor de agua que aumenta la humedad de la casa.

¿Por qué es importante ventilar la casa todos los días?

Las casas se deben de ventilar todos los días para que el aire se renueve y se limpie, favoreciendo al bienestar de las personas que viven en ellas. Al ventilar se consigue que el aire se oxigene, eliminando el dióxido de carbono que se produce con la respiración; y además se regula la humedad, aumentándola si el ambiente está seco o disminuyéndola si se condensa vapor. También es beneficioso ventilar porque se eliminan las partículas y gases tóxicos generados por los sistemas de calefacción, el humo de los cigarrillos o el generado al cocinar; así como las partículas de polvo y los microorganismos. Será suficiente con mantener las ventanas abiertas durante unos minutos; en invierno aprovechar las horas de mayor calor o cuando incide el sol para evitar que las estancias se enfríen.

MONONUCLEOSIS INFECCIOSA O ENFERMEDAD DEL BESO

Dr. FERNANDO PÉREZ ESCANILLA

Miembro del Grupo de Enfermedades Infecciosas de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG)

¿Qué es la mononucleosis? ¿Por qué se produce? ¿Es muy frecuente en España? ¿Cómo se puede prevenir?

La mononucleosis es una enfermedad infecciosa producida por el virus de Epstein Barr que se contagia a través de otras personas que la padecen. Los síntomas más frecuentes son la fiebre, faringitis y las adenopatías. En España es bastante frecuente, pueden aparecer casos durante todo el año, pero sobre todo en primavera. La mejor manera de prevenirla es mantener la distancia terapéutica con las personas que presenten algún episodio de faringoamigdalitis, pero en la infancia es prácticamente inevitable, pues muchos casos son asintomáticos.

El hecho de que se la conozca como enfermedad del beso ¿ayuda o genera mayor confusión de cara a su manejo?

La vía de transmisión más frecuente se produce a través de la saliva, de ahí su nombre, “enfermedad del beso”, pero lo que indica, sobre todo, es la proximidad entre las personas. Sin duda el hecho de conocerla con esta denominación a veces genera estupefacción cuando las personas afectadas no consideran que ellos se puedan haber infectado por esa vía. Pero se puede transmitir por la tos, estornudos, útiles de cocina, etc.

¿En qué medida afecta a niños, adolescentes y población adulta? ¿Tiene diferente gravedad en función de la etapa de la vida en la que se produzca?

La mayoría de las infecciones se producen en la infancia y, como antes decía, muchas asintomáticas. Existe otro pico de incidencia en la adolescencia por mayor ‘proximidad’ a esta edad, y es menos frecuente en la edad adulta. Las personas que la padecen quedan inmunizadas, a veces sin tener síntomas.  Cuanto  más tardía es la infección, suele ser más sintomática, pero excepcionalmente grave. Se suele resolver en 3-4 semanas.

¿Cómo puede afectar a los deportistas de élite o las personas acostumbradas al ejercicio físico intenso?

Los deportistas de élite, pueden verse afectados como las demás personas, pero aunque se sabe que el ejercicio moderado mejora las defensas, no podemos decir lo mismo del intenso. A pesar de ello, es difícil que aparezcan complicaciones serias si se lleva un tratamiento sintomático y reposo relativo.

Después de haberla padecido, ¿cuándo se puede volver a practicar ejercicios? ¿Qué consejos daría a los deportistas habituales que no quieren parar su actividad? ¿Hay que reanudarla progresivamente?

Depende del grado de gravedad. Si la infección ha afectado a órganos como el hígado o el bazo, la persona afectada tiene que ser más cautelosa. Estos órganos inflamados son más frágiles a los traumatismos o golpes que puedan sufrirse en la práctica de los deportes. Lo mejor es que lleve un control ecográfico de ambos órganos y analítico por su médico, y él decidirá. Con inflamación de esos órganos, hepatomegalia  o esplenomegalia, yo no recomendaría el ejercicio.

¿Esta enfermedad puede afectar en algún caso de forma permanente al rendimiento?

Lo normal es que no deje secuelas si se han seguido las recomendaciones de los médicos.

¿Alguna otra cuestión que considere relevante?

El ejercicio físico moderado es muy saludable, el intenso, tiene que estar supervisado por los médicos del deporte o de familia.