La mama es una estructura especializada de la piel, de origen ectodérmico, con los mismos elementos en el hombre y en la mujer, aunque en los primeros menos desarrollados. Anatómicamente, las mamas son dos formaciones situadas simétricamente en relación con la línea media, en la cara antero-superior del tórax, y representan los elementos superficiales más destacados en esta región.
Las mamas comienzan a desarrollarse en la pubertad, estimuladas por los mismos estrógenos de los ciclos sexuales mensuales que despiertan el crecimiento de la glándula mamaria, además de favorecer el depósito de grasa que aumenta el volumen de la mama. Durante el embarazo, son también los estrógenos secretados por la placenta los que hacen que el sistema ductal de la mama crezca y se ramifique, al mismo tiempo aumenta
el estroma glandular y gran cantidad de grasa se deposita en él. En este crecimiento también son importantes otras hormonas: hormona del crecimiento, glucocorticoides suprarrenales, insulina y prolactina. Aunque los estrógenos y la progesterona son esenciales para el desarrollo de las mamas durante el embarazo, una acción específica de estas hormonas es inhibir la secreción de leche. En cambio, la hormona prolactina ejerce el efecto contrario: estimular la secreción de leche.
Patología mamaria para la Atención Primaria

