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Guia de recomendaciones para el diagnóstico Precoz del VIH en el ámbito sanitario

Disminuir el diagnóstico tardío (DT) de la infección por VIH es uno de los principales retos de la respuesta a la epidemia del VIH. La definición establecida de retraso diagnostico se refiere a personas que presentan un recuento de CD4 inferior a 350 células/μl, o que presentan un evento definitorio de sida, sin importar el recuento de células CD4. A efectos de esta Guía utilizaremos la definición del Sistema de Información de Nuevos Diagnósticos de VIH (SINIVIH), es decir, personas que presentan en la primera determinación de linfocitos CD4 realizada tras el diagnóstico, un recuento inferior a 350 células/μl. Se considera que la enfermedad es avanzada cuando el recuento de linfocitos CD4 es inferior a 200 células/μl.

En el año 2010 tanto la Organización Mundial de la Salud (OMS) como el European Centre for Disease Prevention and Control (ECDC), publicaron recomendaciones en relación al diagnóstico de la infección por VIH. Ambos organismos propugnan el acercamiento de la prueba a toda la población haciendo un especial énfasis en las poblaciones más vulnerables, siempre manteniendo las garantías de confidencialidad y voluntariedad. Esta guía se enmarca en esas directrices y va dirigida a los profesionales que pueden recomendar o realizar pruebas del VIH y a aquellos responsables de estrategias que dan respuesta a la epidemia del VIH, siendo su objetivo principal fomentar el diagnóstico precoz del VIH.

Desde la perspectiva del beneficio individual está aceptado por la comunidad científica que el diagnóstico precoz de la infección por VIH reduce la morbilidad y la mortalidad de los pacientes. Las personas con infección por VIH que desconocen su situación no pueden beneficiarse del tratamiento antirretroviral (TAR), por ello tienen mayor riesgo de desarrollar sida y su mortalidad se ve aumentada de forma muy importante respecto a las personas que acceden al diagnóstico y al tratamiento eficaz temprano. Además, el coste del tratamiento y cuidado de los enfermos con diagnóstico tardío es superior a los que son diagnosticados precozmente

En la Cohorte de la Red de Investigación en SIDA (CoRIS) los pacientes con CD4 inferiores a 200 células/μl o una enfermedad definitoria de sida en el momento del diagnóstico presentaban un riesgo de muerte 5,22 veces superior al de los que no se presentaban con retraso, sin que se encontraran diferencias en las respuestas inmunológicas y virológicas al TAR.

Desde la perspectiva de la prevención poblacional, se sabe que las personas con infección por VIH que desconocen su estado serológico tienen más prácticas sexuales de riesgo que las que han sido diagnosticadas, siendo la tasa de transmisión del VIH 3,5 veces mayor entre los que desconocen su estado serológico que entre los ya diagnosticados. Algunos estudios indican que entre un 25 y un 30% de las personas con VIH desconocen su estatus serológico y que éstas son responsables del 54% de las nuevas infecciones. Así como que el TAR reduce drásticamente los casos de transmisión del VIH en parejas serodiscordantes.  En enero de 2014 han sido actualizadas las recomendaciones del uso del TAR en adultos infectados por VIH dentro de un Documento de consenso de GeSIDA y el Plan Nacional sobre el Sida.

Por todo ello, resulta evidente la relevancia de reducir la proporción de personas con VIH sin diagnosticar, sin vulnerar el derecho a la confidencialidad y la voluntariedad de la prueba, objetivo prioritario incluido en el Plan Estratégico de Prevención y Control de la Infección por VIH y otras Infecciones de Transmisión Sexual (ITS), en España, 2013 -2016, en elaboración en el momento de redactar esta Guía.

Esta Guía se centra en la introducción de criterios que determinen en qué casos se debe ofertar la prueba del VIH, e incluye recomendaciones para situaciones en las que haya una indicación o sospecha clínica de infección por VIH o sida, en contextos de oferta dirigida a personas con mayor riesgo. Además promueve y amplía la oferta rutinaria de la prueba, tanto en los distintos niveles asistenciales, con especial énfasis en Atención Primaria, como en nuevos escenarios que contribuirán a normalizar la prueba en la sociedad.

Las pautas que incluye esta Guía de Recomendaciones van dirigidas a aquellos profesionales sanitarios, que solicitan la prueba, indicando dónde y cómo, y con qué frecuencia se debe ofertar.

Posteriormente y dentro de las actividades incluidas en el citado Plan Estratégico, se realizará una Guía de Recomendaciones para el diagnóstico del VIH específica para entornos comunitarios, que incluirá las pruebas en farmacias. Precisamente es en este ámbito donde las ONGs han tenido un papel muy activo en la promoción de la prueba dirigida a grupos con mayor riesgo y vulnerabilidad al VIH, como los hombres que mantienen relaciones sexuales con hombres (HSH), usuarios de drogas inyectadas (UDI), e inmigrantes procedentes de países con elevada prevalencia del VIH.

 

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