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El ministro de Sanidad y Consumo preside la primera reunión para redactar la norma estatal que regulará la instalación de desfibriladores en lugares públicos

Cada año hay en España 25.000 paradas cardíacas fuera de centros sanitarios. La mayoría de ellas acaba con la muerte del paciente. El uso de un desfibrilador semiautomático en el primer minuto de un accidente cardiovascular es eficaz en el 90% de los casos.

  • "Impulsar la instalación de estos aparatos en lugares públicos como estaciones de tren, aeropuertos, centros comerciales o recintos deportivos puede ayudar a salvar muchas vidas", ha explicado el ministro de Sanidad y Consumo
  • Para elaborar la norma se tendrán en cuenta las aportaciones de los expertos y la experiencia nacional e internacional. La regulación estatal unificará la normativa que sobre esta materia tienen ya 13 Comunidades Autónomas
  • Esta iniciativa, anunciada por Bernat Soria en diciembre, da cumplimiento a las recomendaciones de la Estrategia de Cardiopatía Isquémica aprobada por el Consejo Interterritorial en junio de 2006

Las paradas cardíacas fuera de un centro sanitario son un problema de primera magnitud para la salud pública. Cada año se producen en España alrededor de 25.000, lo que equivale a una media de una parada cardiaca cada 20 minutos. Se calcula que estos accidentes cardiovasculares ocasionan cuatro veces más muertes que los accidentes de tráfico. Además, en España, cada año, 68.500 pacientes sufren un infarto agudo de miocardio, de los que aproximadamente un 30% fallecen antes de poder ser atendidos en un hospital.

Para hacer frente a este problema, y siguiendo las recomendaciones de la Estrategia de Cardipatía Isquémica del Sistema Nacional de Salud, el ministro de Sanidad y Consumo, Bernat Soria, ha presidido hoy la primera reunión para elaborar la norma estatal que regulará la instalación de desfibriladores semiautomáticos en lugares públicos. El Comité de Seguimiento y Evaluación de la Estrategia en Cardiopatía Isquémica del Sistema Nacional de Salud es el órgano que se encargará de redactar la nueva normativa.

La fibrilación ventricular es la responsable inicial de hasta un 85% de las paradas cardíacas extrahospitalarias. La experiencia acumulada en estas décadas en las unidades de cuidados intensivos demuestra que la efectividad de la desfibrilación temprana en la recuperación de un ritmo cardíaco eficaz es del 90% cuando es posible efectuar la desfibrilación en el primer minuto de evolución de la fibrilación ventricular.

Esta efectividad disminuye muy rápidamente, concretamente por cada minuto de retraso en desfibrilar se reduce la supervivencia entre un 7% y un 10%, de forma que después de diez minutos las posibilidades de sobrevivir son mínimas.

Existe unanimidad en la literatura y en las sociedades científicas sobre la estrategia para responder a la parada cardiaca. Esta estrategia descansa en los cuatro eslabones, interrelacionados entre sí, de la cadena de supervivencia:

  1. Alerta inmediata ante una posible parada.
  2. Inicio precoz de la resucitación cardiopulmonar básica por testigos.
  3. Desfibrilación temprana.
  4. Soporte vital avanzado en escasos minutos.

En esta secuencia, la desfibrilación precoz es la llave para la supervivencia. Los desfibriladores semiautomáticos son de fácil manejo y cuentan con una enorme ventaja de seguridad, los electrodos del aparato detectan cuando el corazón fibrila y sólo en ese caso autorizan la descarga eléctrica, que se hace apretando sólo un botón. Es fácil entrenar a cualquier persona en su manejo, aunque no tenga formación sanitaria específica.

Así, los programas de acceso público a la desfibrilación tienen como objetivo acortar los tiempos de respuesta y lograr la desfibrilación antes de que hayan transcurrido 5 minutos desde el colapso. Su estrategia descansa en integrar en la cadena de supervivencia a otros servicios de emergencias, aunque no sean sanitarios, y en movilizar a la comunidad en la protección de su propia salud.

De hecho, el Parlamento Europeo propuso recientemente a la Unión Europea que inicie un estudio para valorar la viabilidad de dotar a los grandes espacios públicos, como aeropuertos, estaciones de ferrocarril y de metro y estadios deportivos, "con equipos de atención prehospitalaria, como la desfibrilación precoz de víctimas de parada cardiaca". De este modo, el Ministerio de Sanidad y Consumo quiere empezar a dar los pasos que respondan a esta necesidad.

Bernat Soria ha asegurado que "impulsar la instalación de estos aparatos en lugares públicos como estaciones de tren, aeropuertos, centros comerciales o recintos deportivos puede ayudar a salvar muchas vidas".

Estado Normativo Actual

En nuestro país no existe ninguna limitación legal de ámbito estatal a la práctica de la desfibrilación con un desfibrilador semiautomático por personal no facultativo, pero tampoco existe una legislación positiva que lo autorice. Sí existe normativa autonómica al respecto, ya que hay 13 CCAA que han elaborado una regulación sobre esta materia.

Así, el Ministerio de Sanidad y Consumo considera conveniente elaborar una norma que garantice la formación y protección de quienes participen en una resucitación cardiopulmonar y utilicen un desfibrilador y que armonice la legislación vigente.

Los rasgos comunes de las normativas autonómicas son:

  1. Regulan el uso de desfibriladores semiautomáticos por personal no médico fuera del ámbito sanitario, sin imposiciones, y con un planteamiento de potenciación de su instalación. También regulan la formación de los que los manejen.
  2. Recomiendan su ubicación en todos los establecimientos que reciban o en donde transiten o permanezcan muchas personas.
  3. Los interesados en instalarlo para su uso por personal no sanitario han de comunicarlo antes a la Consejería, indicar el lugar donde va a instalarse, sus características técnicas y las personas acreditadas para su uso.
  4. La persona o local publico o privado que lo instale es responsable de garantizar su conservación y mantenimiento, uso y capacitación del personal.
  5. La acreditación, mediante certificado, de la formación necesaria para su uso la otorga la Comunidad Autónoma, que establece las características y evaluación de esta formación.
  6. Todas prevén la conexión de estos aparatos con los servicios de emergencias y urgencias de la Comunidad.
  7. Se crean registros, adscritos a la Consejería competente en sanidad, de las personas acreditadas para el uso así como de su ubicación.

De este modo, el objetivo 6 de la Estrategia de Cardiopatía Isquémica, que forma parte del Plan de Calidad para el Sistema Nacional de Salud, recomienda establecer el marco legal para la implantación y desarrollo de un programa de desfibriladores semiautomáticos en lugares públicos.

El Ministerio de Sanidad y Consumo va a seguir esta recomendación tomando en cuenta las aportaciones de los expertos y la experiencia nacional e internacional. La propuesta de normativa unificada podría estar lista en el primer semestre del año. Una vez concluida su redacción, se presentará ante el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud para proceder luego a su aprobación, publicación y entrada en vigor.


 

 

 

 

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